Empiezo a creer que la muerte es tan cotidiana como la rutina,
o talvez, no ser, pero el ser puede no ser mas que la percepción de Berkeley,
puede que tenga otra vida sin memoria, después de la muerte, pero eso ni siquiera es de mi interés, o quizá el cielo y el infierno son dos historias que como Santa Claus han inventado nuestros padres para que "Nos portemos bien".
Puede que después de morir pase a mejor vida, o que solo me quede en un estado
inexistente de la materia. Puede que me encuentre con Michael Jackson, con Selena.
Y ¿Por qué no morir? Estaría junto a ellos sin pagar entrada, pero solo son conjeturas
tan inverosímiles como la nada, y como que esto es un cuento.
Y todo se queda en la duda, en la busqueda incansable de la filosofía, en la desiderata
de la vida, que quizá solo se encuentre viajando al centro de la tierra, un viaje tan largo
como ir por un político honesto que cumpla todas las promesas que desde el nacimiento
de "La Republica" hemos estado esperando, mirando detenidamente al cruel, nefasto, e
intolerable, reloj, reloj que se ha casado con el tiempo, nos arruga, nos hace canas, y le es infiel
con la vejéz, que me hace volver a preguntarme si soy o solo suelo parecer.
lunes, 16 de noviembre de 2009
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